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Su Santidad el Papa Benedicto XVI: El Peregrino de La Caridad visita a Cuba.

Por Dr. José R. Alfonso Dr. Ciencias Políticas – Master en Inteligencia Política Estratégica

Para los de la isla han quedado atrás los años de la Guerra Fría, años en los que la Iglesia católica cubana se enfrentó directamente contra el gobierno revolucionario y que terminara con la expulsión de numerosos sacerdotes calificados de contrarrevolucionarios por su lenguaje y acción, largas condenas de prisión y fusilamiento de jóvenes integrantes de las diferentes agrupaciones católicas que fueron más allá de las manifestaciones y protestas y tomaron parte en la lucha violenta contra el sistema, los que imbuidos en una profunda fe católica gritaban antes de morir ¡Viva Cristo Rey”.

Para los de la isla han quedado atrás los años de la Guerra Fría, años en los que la Iglesia católica cubana se enfrentó directamente contra el gobierno revolucionario y que terminara con la expulsión de numerosos sacerdotes calificados de contrarrevolucionarios por su lenguaje y acción, largas condenas de prisión y fusilamiento de jóvenes integrantes de las diferentes agrupaciones católicas que fueron más allá de las manifestaciones y protestas y tomaron parte en la lucha violenta contra el sistema, los que imbuidos en una profunda fe católica gritaban antes de morir ¡Viva Cristo Rey”.

Desde La Habana. La organización para los corresponsales acreditados ante el Centro de Prensa Internacional (CPI) de la isla, bajo la dirección de Gustavo Machín-Gómez  ha sido excelente y, las credenciales personales y de parqueo para cubrir el evento ya estaban listas esperando por nosotros. La atención brindada por el Centro de Prensa de la Archidiócesis dirigido por Orlando Márquez, su director, así como por Ana María, su secretaria, fue de total cooperación. El Centro de Prensa televisivo de la Iglesia el cual también visitamos, está ubicado en el Hotel Nacional donde la Sra. Sofía, su directora, ofrece una excelente cooperación. A todos ellos mil gracias.

Tal como es característico en este país durante la recepción de importantes figuras y dignatarios extranjeros, y su Santidad Benedicto XVI no es la excepción, se ejecutan acciones de rehabilitación en sus principales vías así como pintura en edificios ubicados por los lugares donde transitará el Papa desde su llegada a la isla y por los sitios de despedida.

El Arzobispado cubano esta en plena ebullición, las Iglesias completamente engalanadas, aunque 4 de las más conocidas que tuve la oportunidad de visitar tenían pocos feligreses, preferentemente personas de la tercera edad. Es bueno tomar como indicativo de renacimiento de la fe la acogida de la peregrinación de la Virgen de la Caridad del Cobre a través de toda la isla, a solicitud del Episcopado cubano quien no pidió, sino reclamó ese derecho antes las autoridades en base al incremento de nuevos fieles y pueblo en general, principalmente después del llamado Periodo Especial, los que comenzaron a asistir a las Iglesias.  Además dentro del marco de este recibimiento se están efectuando múltiples actividades, entre ellas Cantatas religiosas en los municipios, las que continúan, cómo buenos cubanos, con “música de reguetón” como expresara un asistente al acto.

Algo que llama la atención es que no se observa el entusiasmo que existió durante la visita de Juan Pablo II en el 98, tal vez producto de que la misma ocurrió dentro de marcos políticos muy diferentes. Su Santidad Juan Pablo II llegó  a una  isla que aún no daba muestra de estar saliendo del conocido Periodo Especial con toda la parálisis económica-sociológica-social que ello conlleva, incluyendo un inmenso daño generacional, irrecuperable, en el tejido social  humano; en continuidad de la Guerra Fría entre las dos orillas, Cuba y Miami, que el obituario se está encargando de resolver; y aún  cuando aún no se habían llevado a cabo las reformas económicas y sociales que posterior a la sucesión de poder comenzará a implementar, con éxito, el Presidente, gústenos o no, Raúl Castro.

El Peregrino de La Caridad, Benedicto XVI,  llega, en tiempo real a Cuba, en pleno proceso de transición donde un presidente más pragmático que romántico busca encontrar soluciones a los problemas y crisis  que desde el Periodo Especial sufre  su población y en las que otras opiniones, si aún no son permitidas, están siendo toleradas; en la que son más los que abogan por la existencia de una economía mixta de mercado, el derecho a una mejor calidad de vida y el cumplimiento de los estándares en materia de derechos humanos firmados por Cuba ante organismos internacionales. Los más de la isla tampoco desean un retorno a la Cuba de antes de 1959, ni el retorno de los  causantes –batistianos y políticos corruptos- y  sus descendientes que provocaron el triunfo de la revolución, hoy radicados en la Florida, así como tampoco desean perder  los importantes logros sociales adquiridos  en educación, salud y  desarrollado social alcanzados en las últimas décadas.

Para los de la isla han quedado atrás los años de la Guerra Fría, años en los que la Iglesia católica cubana se enfrentó directa y abiertamente contra el gobierno revolucionario y que terminara con la expulsión de numerosos sacerdotes calificados de contrarrevolucionarios, por su lenguaje y acción, largas  condenas de prisión y  fusilamiento de jóvenes integrantes de las diferentes agrupaciones  católicas que fueron más allá de las manifestaciones y protestas y tomaron parte en la lucha violenta contra el sistema, los que imbuidos en una profunda fe católica gritaban antes de morir ¡Viva Cristo Rey”. Los de allá, los de Miami, un reducido segmento de cubanos “radicales,  intolerantes, que no perdonan porque no les da la gana”, como ellos mismos se califican, que viven al otro lado del Estrecho de la Florida y que perdieron la guerra contra Castro, esperan no solo por la  revancha, sino en saciar su odio y sed de venganza contra aquellos que les despojaron de su “modus vivendi”, los que incluso abogan por que sea un cubano, identificado con su causa,  quien debía fungir como Arzobispo de la Archidiócesis de Miami.

En los perímetros alrededor de las Iglesias no se aprecian fuertes medidas de seguridad ni una destacada presencia policial y de Servicios Especiales, ni de los escalones de apoyo compuestos por organismos de masa. Pero de lo que sí estamos seguros es que éstos no solo no duermen sino a pesar del “muro de silencio” están presentes. Solo se observa y escucha el rápido deambular y bullicio característico del hombre de “a pie” que transita por esos lugares.

Sin embargo, entre grupos de periodistas acreditados ante el Centro de Prensa Internacional (CPI), se comenta que hay que estar alerta ante posibles incidentes que pudieran convertirse en noticia,  protagonizados principalmente por las “Damas de Blanco”, ayer un loable grupo de familiares de los llamados presos de conciencia  de “La Primavera Negra” (*) toleradas por las autoridades cubanas y autorizadas para sus desfiles dominicales tras la misa en la Iglesia de Santa Rita en la barriada habanera de Miramar por un espacio de ocho cuadras. Sus familiares fueron puestos en libertad, gracias a la gestión del Cardenal Ortega Alamino,  entre el  2010 y 2011. Hoy “Las Damas de Blanco”, tratando de ganar Imagen Internacional por orientaciones directas de sus patrocinadores en Miami quienes financian sus actos y marchas a través de fondos federales,  constituyen un grupo de presión política que se niegan a desaparecer y abogan por el derrocamiento del régimen de La Habana y exigen ser recibidas por el visitante.

¿Qué espera ganar la Iglesia con la visita del Peregrino de La Caridad?

La visita del Santo Padre es una brillante jugada de realpolitik en la que salen ganando en imagen y relaciones públicas, tanto Cuba como el Estado del Vaticano. Es un  intercambio político sin duda estratégicamente muy bien diseñado.

Desde hace ya muchos años los ejes de dirección seguidos por la Iglesia Católica, en especial la cubana, a partir del Concilio Ecuménico Vaticano II y su Proyecto Social, ha sido la doctrina de la adaptación a mediano y largo plazo para tratar de recuperar y ganar nuevos  espacios sociales y promover la captación y libertad religiosa dentro de la sociedad cubana. A ello se dedicaron diferentes Cardenales y Representantes del Vaticano, pero indudablemente el que mejor rol ha desempeñado y logrado mayores éxitos en los últimos tiempos, de acuerdo o no con él, ha sido el Cardenal Jaime Ortega Alamino. Doctrina de la adaptación que comienza a ver sus frutos con los espacios y participación que se han visto Incrementados con el ascenso al poder de Raúl Castro y  su nuevo estilo de gobierno.

El Peregrino de La Caridad  busca con su presencia reforzar  el rol   que viene desempeñando la Iglesia en los últimos tiempos en Cuba y continuar sirviendo de participante activo en la conformación de la vida social y del nuevo modelo económico, no político, de la isla. Es incuestionable que la Iglesia Católica en los últimos años no solo ha recuperado segmentos de la sociedad civil y se ha expandido sino que a través de su amplia red ha contribuido con diferentes programas de asistencia social, no gubernamental, en apoyo de  los menos favorecidos y a tratar, dentro de su reducido marco de acción, combatir a la pobreza y el desamparo.

¿Qué espera ganar la República de Cuba y su Administración (Gerencia Política)?

Su estrategia política a corto plazo es:

1. Imagen Internacional de un país en transición cuyo avance en sus Proyectos de Apertura y Reformas Económicas y  de Ingeniería Social se ven impedidos por la rígida posición, intransigencia y aplicaciones de leyes de extraterritorialidad de los EE.UU. en la política del Departamento de Estado influenciada por un reducido grupo de poder cubanoamericano radicado en el Sur de la Florida y no por los conformadores de políticas.

2. Imagen  y Proyección de respaldo  gubernamental al papel de la iglesia como factor de estabilidad, mediadora y de paz social.

3. Bien común para encontrar soluciones, humanitarias y estructurales de arquitectura social mediante el diálogo institucional entre la Administración de Raúl Castro y la Iglesia Católica.

 

(*)  En una reciente entrevista realizada a Roger Noriega, Sub Secretario de Estado para el Hemisferio Occidental de los EE.UU. por el periodista Roberto Rodríguez Tejera de la emisora 1140AM de la Cadena Univisión Radio de Miami, Noriega identifico y calificó como una fuerza de choque “mercenaria” de la administración Bush al Grupo de la “Primavera Negra”  los que fueron utilizados por James Casson, Jefe de la USINT-HAVANA en los planes de la Administración Bush contra el régimen de La Habana (Buscar en internet “Los Hombres de Casson”).

 

 

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