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Un Año sin Fidel-ARCHIVO

MICROANALISIS

Sábado 4 de agosto de 2007

Por Dr. José R Alfonso.  Dr. Ciencias Políticas – Master en Inteligencia Política Estratégica.

Fidel Castro como un Ave Fénix resucita de entre sus propias cenizas

Fidel Castro como un Ave Fénix resucita de entre sus propias cenizas

Se cumple un año sin Fidel y salvo la continuidad del traspaso de poder institucional al general Raúl Castro el país disfruta de estabilidad y seguridad; la población se mantiene en calma; en la dirección político- militar no se observan señales de fractura; disidencia y opositores se mantienen domésticamente en absoluto silencio; y han sido removidos de sus cargos diferentes dirigentes siendo colocados en su lugar líderes de confianza del actual dignatario.

Todos ello constituye el primer éxito de la gerencia política de Raúl Castro, general de Cuerpo de Ejército y Ministro de las FAR.

Contra los pronósticos de Washington y en especial de Miami que hace un año aseguraban que Castro había muerto, estaba a punto de morir, o que sus días estaban contados con los consiguiente augurios de levantamientos internos, pugnas por el poder y la toma de las calles por la disidencia, en Cuba reina la paz y si bien hay cierto grado de descontento poblacional por largas promesas aún incumplidas, la sociedad continua funcionando normalmente.

Dentro de la isla continúa desarrollándose gradualmente la sucesión que garantiza la continuidad de su proceso y el relevo generacional sobre las propias estructuras del estado. La presencia física de Fidel, quién logro su salida del gobierno dentro del mejor de los escenarios ya que su enfermedad permite, tras bambalinas, que continue controlando, influyendo y determinando el funcionamiento de un gobierno estructurado según su propia decisión.

Una vez más el exilio tradicional quedo rezagado y no fué capaz de comprender que en la isla la gerencia política cubana demostraba en la práctica que sus instituciones socio-económico y políticas funcionan de manera pragmática y objetiva y que sus decisiones son “correctamente políicas” porque son tomadas sin tener en cuenta ideología o partido.

Para Washington, cuya prioridad más importante es evitar el estallido de un éxodo masivo de cubanos de la isla hacia sus costas, al igual que para los elementos más radicales del exilio cubano (exilio histórico que se refugiaron en suelo norteamericano a partir de 1959 fecha en la que detuvieron su reloj histórico) es difícil entender la idosincracia y transformaciones sicosociológicas de las generaciones de cubanos nacidos bajo el sistema socialista. Mucho menos comprender los lazos efectivos, compromisos sociológicos e interrelación humanas de las inmigraciones de los ochenta y noventa y cuatro con los familiares y amigos que aún permanecen en la isla.

Segunda, terceras y hasta cuartas generaciones de cubanos que emigran hacia Estados Unidos, muchos de ellos profesionales altamente calificados, buscando libertad para tomar decisiones propias; poder tener aspiraciones individuales ; pero sobre todo el tratar de lograr sueños que en su país les están prohibidos.

Profesionales que prefieren trabajar de albañiles, guardias de seguridad, meseros, chóferes, aspirando a un mejoramiento en su calidad de vida y en tratar de hacer realidad sus sueños, que tal vez nunca verán logrados pero que en el exterior ven la posibilidad real de alcanzarlos.

Desafortunadamente para el exilio radical de Miami el cumplimiento exitoso de un año de traspaso de poder significa otro duro revés político, tal vez el último, decisivo y definitivo, ya que optaron por no replantear cual debía ser su rol ante el proceso de sucesión que se estaba produciendo en la isla decidiendo resignarse por un aislamiento aún mayor. Ahora solo les resta llevar la cuenta regresiva de los días que le quedan al presidente Bush en la Casa Blanca y esperar por un no lejano obituario para ser enterrados en suelo ajeno.

En Washington el finalizar el mandato de George W. Bush, quien no supo capitalizar la oportunidad del “ramo de olivo” tendido por el actual mandatario cubano para establecer un dialogo fructífero y dejar así, al menos, un legado decoroso, se convertirá en el onceno presidente estadounidense que prometiera “una Cuba libre y democrática” aunque durante su mandato repartió “a manos llenas” decenas de millones de dólares para un supuesto apoyo a la disidencia, de la isla; aumento los fondos de Radio y TV Martí; creo una Comisión para la Transición en una Cuba Libre; y aprobó severas restricciones de viajes de cubanoamericanos a visitar familiares a la isla.

A La Habana poco le importa que candidato estadounidense gane las elecciones presidenciales del 2008, republicano o demócrata, saben que el tiempo corre en su favor, ya tendieron la rama de olivo y sus “thing tank” saben que a partir de la próxima administración no resultará igual de fácil secuestrar la política nacional estadounidense hacia Cuba y reducirla a una agenda tan estrecha y viciada.

Mientras en Cuba han comenzado una vez más la reestructuración de su economía ¿esta vez lo harán realidad? o de nuevo primaran los criterios del sector ortodoxo del PCC para que continué el estado benefactor que insiste en resolverlo todo de una manera centralizada no permitiendo, ni propiciando mecanismos alternativos para que sean la iniciativa personal y la creatividad la que permita al ciudadano común ganarse la vida.

El “Ministro” un líder pragmático, excelente organizador y familiarizado con las demandas reales del pueblo de la isla tiene ante sí la difícil tarea de poner orden en una economía deteriorada por años de corrupción e indisciplina laboral.

Pero tiene ante todo la tarea de priorizar la alimentación, el transporte y la construcción de cientos de miles de viviendas para un pueblo, hoy fatigado, que luego de sembrar y abonar con sudor y sangre, con fe y esperanzas, por tres generaciones aún esperan por recoger frutos tangibles.

 Cuba es un pueblo inteligente, laborioso y digno que todavía continúa en Periodo Especial.

 Tomas de Aquino, un Santo y filósofo cristiano, expreso: “el ser humano viene al mundo desnudo, descalzo y desarmado y la naturaleza lo dota de la razón, el lenguaje y de las manos, con las que logra con el tiempo cuidar de sí mismo y satisfacer sus necesidades”. Pero también el ser humano es un ser social que depende de la ayuda que recibe de otros y ello es lo que explica la aparición de la política y de los políticos que rigen los destinos ciudadanos a través del Estado.

Política (del griego ολιτικος político, ciudadano, civil) se define como una ciencia, la ciencia social, que estudia la teoría y práctica del ordenamiento de las diferentes estructuras del estado en sus diversas dimensiones. Mientras que Realpolitik (“política de la realidad”) es la política exterior fundamentada en intereses prácticos más que en la teoría o la ética

La política, interna y externa objetivamente no es una ciencia exacta pues muchas veces no se fundamenta en la razón e incluso, en otras, se aparta hasta del sentido común.

Precisamente la política, en democracia, igual que la ciencia se basa en la capacidad de persuadir a la comunidad de ciudadanos en la búsqueda de objetivos comunes basados en realidades comunes y la disposición de un individuo o grupo a comprometerse con la misma. Es decir la política es un juego de poder, de común acuerdo entre las partes, que muestra la disposición de utilizar el poder público social y organizadamente para lograr objetivos provechosos para la sociedad.

La política es una de las actividades más nobles del ser humano ya que implica una labor de servicio hacia los demás, es también el arte de lo posible.

Hoy en día existe una profunda desconfianza y escepticismo no hacia la política sino hacia muchos políticos por su desenvolvimiento en la vida pública y hay suficiente razón para ello, generaciones de promesas incumplidas, insensibilidad hacia los problemas de la sociedad, falta de transparencia en las negociaciones con el sector privado y una ambición desmedida que si bien no es ilegal es inmoral donde los gerentes políticos se sirven del pueblo en vez de servir al pueblo.

Hay que tener en cuenta que lo que une a los políticos con el ciudadano común es mucho más importante de lo que los separa. Y no debemos olvidar que la decisión de seleccionarlos para que nos representen depende única y exclusivamente de nosotros los votantes.

Realpolitik (política de la realidad) es la política exterior basada en intereses prácticos y necesidades inmediatas y concretas, sin atender a la teoría o la ética como elementos “formadores de políticas”. Aboga por el avance en los intereses nacionales de un país de acuerdo a las circunstancias de su entorno, en lugar de seguir principios éticos o teóricos.

Nuestro  principal objetivo es analizar y reflexionar junto a ustedes tanto sobre política domestica como internacional de forma integral y desde posiciones de centro, escribiendo con el cerebro y no con el corazón, con la única intención y que sean ustedes quienes saquen sus propias conclusiones.

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