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Republica Popular de Angola: COMBATE DE DAMBA. EMBOSCADA DE QUIBOCOLO-ANGOLA 1976. PARTE III

“El papel de Cuba en el mundo, desde 1959, carece de precedentes. ¿Qué otro país del Tercer Mundo ha proyectado alguna vez su poderío militar mas allá de su vecindario inmediato?...” Piero Gleijeses. Por las razones que hayan sido, nos sentíamos identificados plenamente con el pueblo angoleño y sin pedir nada a cambio estábamos dispuestos a sacrificar lo más valioso que tiene el ser humano: su vida, por ayudarlos. Foto: Dr. José R. Alfonso en Angola, vestido de militar/diciembre de 1975.

“El papel de Cuba en el mundo, desde 1959, carece de precedentes.  ¿Qué otro país del Tercer Mundo ha proyectado alguna vez su poderío militar mas allá de su vecindario inmediato?”… Piero Gleijeses. Por las razones que hayan sido y sin importar donde hoy, en tiempo real, nos encontremos,  nos sentíamos en aquel  entonces identificados plenamente con el pueblo angoleño y sin pedir nada material  a cambio estuvimos dispuestos a sacrificar lo más valioso que tiene el ser humano: la  vida, por ayudarlos. Foto: Dr. José R. Alfonso en el teatro de operaciones en Angola, vestido de militar.

QPM.ORG. Numerosos amigos, entre los que se destacan Piero Gleijeses –profesor de la política exterior norteamericana en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins  y ganador en el 2002 del Premio Robert Ferrell de la Sociedad de Historiadores de Relaciones Exteriores de América por su libro Misiones en Conflicto donde recoge desde 1959-1976 todo lo relativo a la participación de Cuba en la descolonización de África (en particular la intervención cubana en Angola ); Hedelberto López Blanch –un versado escritor, entre otros temas, sobre el África subsahariana- y otros muchos le han pedido a nuestro director, Dr. José R. Alfonso, participante directo en la Guerra de Liberación de Angola que escriba sobre ese tema. Aprovechando la ocasión de que QPM.ORG esta entregando a sus ínternautas diferentes  análisis de inteligencia sobre la Republica Popular de Angola aprovechamos la ocasión para brindarles un testimonio sobre uno de los combates más importantes sucedidos durante esa guerra.

COMBATE DE DAMBA-QUIBOCOLO

Por el Dr. José R. Alfonso.

 Luego de ocupar Bembe el  2do. Bon. de Infantería de las FAPLA se dirige hacia la ciudad de Negage (donde radicaba el Estado Mayor del Frente Norte al frente del cual se encontraba el 1er. Comandante Víctor Shueg Colás), situada geográficamente al noroeste de Angola.

Una vez en Negage su  jefe Gonzalo del Valle Céspedes, Mayor de las FAR de Cuba, recibe la misión directa del Jefe del Frente de avanzar desde el oeste hacia el nordeste por un camino en mal estado que conducía hasta dos pequeños poblados -el primero Cuilo y pasando por el segundo, Bumbo, continuar con  rumbo al poblado de Lucunga, para acceder desde el poblado de Bembe a la ruta del poblado de  Damba, ocupado por fuerzas del Frente Nacional de Liberación de Angola (FNLA), los que tendrían que ser desalojados  de esa posición, efectuar operaciones de exploración y limpieza y de ahí continuar la marcha hacia adelante, atravesando el caserío de Quibocolo, hasta finalmente llegar y ocupar la ciudad de Maquela de Zombo, limite de la frontera con la Republica de Zaire.

 La ruta a Lucunga-Damba esta caracterizada por una  elevada cordillera de difícil acceso con un difícil camino, parecido a una montaña rusa, que transcurre entre grandes precipicios a uno de sus lados. Lucunga aún estaba en poder de las FNLA y tenia prioridad su ocupación como parte de la estrategia  diseñada por el Estado Mayor de las FAPLA-MLPA para  terminar la guerra en esa zona del Frente Norte.

 En los últimos días de enero, una  vez ocupada Lucunga, la columna integrada por camiones con infantería, tanques T-34, Batería de BM-21, Baterías de Morteros 120mm y 82mm. y otras armas de apoyo el Bon. Inf. No. 2 continúa rumbo a Damba a través de un camino que elevándose forzaba  la marcha de los motores. Damba dado sus características topográfica, enclavada en un terreno llano y desprovista de obstáculos naturales,  facilitaba las maniobras de acercamiento y despliegue de las fuerzas de las FAPLA.

 Tomado el poblado de Damba  sin grandes contratiempos, se aseguro el entronque Damba-Camatambo mientras que una compañía de combate continuaba por el camino Damba-Quibocolo estableciéndose una defensa combativa, de primer escalón,  a escasos kilómetros de la población.     

Entre la población de Damba vivían numerosos sacerdotes y monjas católicos, de nacionalidad española, quienes a pesar de desarrollar sus funciones  en condiciones extremadamente difíciles habían sabido ganarse el cariño y respeto de la población, a los cuales el Jefe del Bon. 2, Mayor Gonzalo del Valle Céspedes, brindo la ayuda logística y sanitaria que requirieron estableciéndose una corriente de colaboración entre los clérigos y la tropa que facilitaron la solución de diferentes problemas sin tener que recurrirse a la violencia.

 En Damba nuestros zapadores encontraron colocadas diferentes tipos de minas, desde las clásicas “caza bobos” hasta otras más poderosas y sofisticadas, incluyendo minas de proyección,  lo que vaticinaba que de este poblado en lo adelante tendríamos que enfrentarnos a una fuerza enemiga profesionalmente más calificada. Casi al finalizar enero recibimos un ataque exploratorio de mercenarios blancos y combatientes del FNLA quienes ubicaron nuestras posiciones de avanzada así como su capacidad combativa   

El 31 de enero de 1976 sobre las 15:30 horas el jefe de exploración comunica al Jefe de Batallón que observaba el desplazamiento de una columna enemiga a una distancia menor de los ocho kilómetros que avanzaba hacia Damba por el camino de Quibocolo. El Mayor Gonzalo del Valle Céspedes ordena la inmediata disposición combativa del Bon., coloca a los combatientes en posiciones previamente señaladas antes de chocar con la fuerza enemiga, mina el terreno por donde debía pasar el transporte y tanques enemigo y sitúa dos tanques T-34 en el borde delantero.

 Antes de llegar al borde delantero, el enemigo, integrado por numerosos mercenarios blancos, entabla combate por lo que no pueden ser alcanzados por los disparos efectuados por los cañones antitanques de 75mm. ni por los procedentes de los tanques T-34 y dando un giro de 180 grados inician una retirada. Al atravesar una pronunciada curva carente de protección desde los flancos el Mayor Gonzalo del Valle Céspedes ordena al Teniente Abel Olivera Iraola, del pueblo del Central “Baragua”, Provincia de Ciego de Ávila, Jefe de la Batería de Cohetes BM-21, que hiciera  fuego directo sobre el orden combativo de la columna enemiga, calcinándose prácticamente desde los medios de combate y transporte así como el material humano que la componían con un resultado final de más de ochenta muertos, entre combatientes del FNLA y  mercenarios blancos,  de estos últimos hubieron pocos sobrevivientes, alguno de ellos escaparon heridos. Posteriormente mercenarios del Coronel “Callan” capturados relataron que no menos de 24 de ellos habían perecido en dicho encuentro.       

 Por nuestra parte la única baja lo  fue el conductor mecánico de un tanque T-34 nombrado Juan Gallardo González, natural de Santi Spiritu, quien enardecido ante el fragor del intenso combate desplazo su equipo hacia delante buscando contacto con el enemigo, siendo impactado por una de nuestras propias minas y quien me entrego antes de fallecer una foto de su única hija y la dirección de  su domicilio para que les escribiera acerca de su muerte en combate. Cabe señalar que el tanque fue impactado en su  torreta por un bazucazo disparado por uno de los mercenarios blancos, siendo rodeado por estos, no pudiendo ser inutilizado totalmente ante la continua resistencia de su tripulación que a pesar de lo difícil de la sitiación se mantenía  combatiendo.

EMBOSCADA DE QUIBOCOLO.

 Un día después del Combate de Damba-Quibocolo, el 1 de febrero de 1976, fuerzas mercenarias blancas, restantes de las que el día anterior habían ocupado Quibocolo, dirigidas por Costas Georgia, alias coronel Callan, realizaron una emboscada de aniquilamiento dirigida contra el Estado Mayor y la Retaguardia del 2do Bon. de Infantería en este poblado.

 Desde el punto de vista militar  la emboscada fue todo un éxito, pues dejaron pasar, sin ser detectados, dos compañías de combate, parte de la técnica pesada del Batallón (dos tanques T-34) y algunas armas de apoyo y al observar que se aproximaba los equipos automotores del Estado Mayor de inmediato abrir fuego de fusilaría y lanzar varios cohetes M72 LAW impactando el jeep del Jefe de Batallón, resultando muerto su chofer, un joven de 18 años de edad de nombrado Camilo Hernández Carmona, y herido Valentín Tamayo Núñez,  Oficial de Contrainteligencia que le acompañaba y en otro jeep resulto herido el Mayor Denis Vázquez del Rió, Sustituto para el Trabajo Político del Batallón. El  único error del Coronel Callan en esta emboscada, por desconocimiento, fue que junto a estos vehículos marchaba el camión de los zapadores repleto de minas, donde resulto muerto su chofer, angolano,  y resultara ileso, inexplicablemente, el zapador de origen cubano que lo acompañaba,

Dicha explosión provoco además la muerte inmediata de  tres mercenarios blancos, por la onda expansiva,  dañando severamente a un mercenario de nombre Andrew Mc Kenzie, quien fue conducido y atendido en el Puesto Medico del Batallón y remitido, junto a los cadáveres de los tres fallecidos, al Hospital de Campaña situado en Damba. Costas Georgiu alias coronel Callan también resulto lesionado por la onda expansiva siendo sacado del lugar por sus compañeros quienes le transportaron durante cinco días hasta que fueron vistos por campesinos de la zona por donde se desplazaban los que lo comunicaron de inmediato a la jefatura del batallón. El jefe de batallón, Mayor Gonzalo del Valle Céspedes ordenó que me desplazara con un equipo medico reforzado junto a los  exploradores para su búsqueda y captura, con ordenes precisas de proceder a su captura vivo, pues por  orden superior estos serian presentados ante un Tribunal en Luanda para mostrar al mundo la presencia de mercenarios blancos en la Guerra de Angola.

El día  5 de febrero de 1976 en horas del mediodía la exploración hace contacto con la seguridad combativa que conducía al Coronel Callan originándose de inmediato fuego de hostigamiento para pasar a combate, siendo abandonado el Coronel Callan por sus soldados resultando capturado y conducido al Puesto Medico de Batallón desde donde fue remitido, una vez atendido, al Hospital de Campaña. 

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