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ISRAEL: Un Análisis de Realpolitik ¿Por qué ganó Benjamín “Bibi” Netanyahu.

Por José R Alfonso

Sin embargo el principio político que se puso de manifiesto una vez más en las pasadas elecciones de Israel fue principalmente el emocional: el miedo. Votaron por Benjamín “Bibí” Netanyahu, el líder neoliberal más fanático de la historia de Israel —no solo caracterizado por una conducta egomaníaca —"¿Quién demonios se ha creído que es?", expreso el presidente Bill Clinton tras su primera reunión con Benjamin Netaanyahu en 1996— sino que está calificado por sus propios partidarios y votantes como el peor primer ministro de la historia política de Israel durante sus nueve años en el poder.

El principio político que se puso de manifiesto, una vez más, en las pasadas elecciones de Israel fue principalmente el emocional: el miedo. El pueblo judío votó por Benjamín “Bibí” Netanyahu, el líder neoliberal más fanático de la historia de Israel —no solo caracterizado por una conducta egomaníaca —”¿Quién demonios se ha creído que es?”, expreso el presidente Bill Clinton tras su primera reunión con Benjamin Netaanyahu en 1996— sino que está calificado por sus propios partidarios y votantes como el peor primer ministro de la historia política de Israel durante sus nueve años en el poder.

En política vale más la percepción que la realidad, por lo que regularmente las personas votan con el corazón (emociones y sentimientos) que con la razón ( cerebro y realidad).

Independientemente de que en Israel las elecciones son un asunto tribal más, en las que los ciudadanos de centroderecha (Likud), derecha (Hogar Judío y Yahad) y de la ultraderecha (Judaísmo Unificado de la Torá e Israel Nuestra Casa) votan por las raíces judías, por su cultura, por los principios políticos sionista más radicales existen también una gran variedad de inmigrantes rusos, judíos ortodoxos, colonos religiosos muchos de ellos provenientes de los antiguos países del bloque socialista, asentados en suelo judío que aún se sienten marginados e independientes cultural y étnicamente de las elites progresistas del país, todos ellos son portadores de un rechazo ideológico a cualquier proceso de paz y portadores de un profundo sentimiento de miedo y desconfianza hacia los árabes r incluso hacia la comunidad internacional. Para estas organizaciones políticas a la derecha del diapasón político y otros grupos Netanyahu es un icono de atracción que representa a Eretz Israel.

Sin embargo el principio político que se puso de manifiesto una vez más en las pasadas elecciones de Israel fue principalmente el emocional: el miedo.

Votaron por Benjamín “Bibí” Netanyahu, el líder neoliberal más fanático de la historia de Israel —no solo caracterizado por una conducta egomaníaca —”¿Quién demonios se ha creído que es?”, expreso el presidente Bill Clinton tras su primera reunión con Benjamin Netaanyahu en 1996— sino que está calificado por sus propios partidarios y votantes como el peor primer ministro de la historia política de Israel durante sus nueve años en el poder.

Pero a pesar de ello los votantes israelíes “compraron la sensación de inseguridad, miedo o temor” en la que se ven envueltos por vivir en un pequeño país dentro de una región caótica de Estados Fallidos (incrementado por el desequilibrio geopolítico actual en el Medio Oriente y El Levante producto de las acciones militares de los EE.UU. contra Irak y Libia y el apoyo brindado inicialmente por Occidente a organizaciones fundamentalistas islámicas como Al-Nusra e ISIS contra Siria las que contribuyeron a desestabilizar aún más la región y a la diseminación del terrorismo islámico)— y fundamentalmente por que Israel estar rodeados de enemigos como Hamás y Hezbolá producto en gran parte de la política neoconservadora del Partido Likud —al negarse a aceptar la creación del Estado Palestino y de abandonar la construcción de nuevos asentamientos en La Franja de Gaza— más que por la propia personalidad de “Bibí” contra la comunidad de origen chiíes (palestina asentadas en la Franja de Gaza y la Cisjordania).

Sentimientos humanos de temor, miedo e inseguridad que prevalecieron por encima del sentido común expresado a través de las opiniones emitidas por aproximadamente más de un centenar de generales, héroes de guerra y ex directores de los Servicios Especiales (Shin Bet, Aman y Mossad) entre los que se destacara Meir Dagan (ver Inteligencia Política en www.codigoabierto360.com) uno de los antiguos jefes del Mossad (Servicios de Inteligencia israelí), todos los que se unieron para oponerse a la reelección de un hombre al que calificaron de manera objetiva como una amenaza contra la seguridad de Israel y del que llegaran hasta pedir su renuncia en el cargo de Primer Ministro.

“Bibí” por demás es una figura política israelí que además tiene serias discrepancias e irrespeto público hacia su mejor y único aliado en el mundo, los EE.UU. Los votantes israelitas no tuvieron en cuenta tampoco que si bien Obama y Netanyahu no se respetan mutuamente el uno al otro por razones políticas más que personales es entre otras causas porque para la política exterior estadounidense la creación de dos Estado (Palestina e Israel) es la única manera de resolver el conflicto israelí-palestino de manera justa y equilibrada a lo que se ha opuesto Netanyahu el que incluso dos días antes de las elecciones rechazara públicamente y sin previo aviso su compromiso de respetar la solución de los dos Estados —una hoja de ruta trazada por la comunidad internacional para lograr la paz en el Medio Oriente. Quien además en tanto EE.UU, la Unión Europea y el Grupo 5 +1 —formado por los miembros del Consejo de Seguridad (EEUU, Francia, China, Rusia y el Reino Unido, más Alemania— que buscan alcanzar acuerdos negociados con Irán sobre su programa nuclear. Oposición a la que se han unido numerosos Congresistas y Senadores Republicanos estadounidenses con propósitos y objetivos visibles de descarrillar estos acuerdos.

Otro axioma político de campaña reza: “Si ustedes no pueden comunicarse con los votantes, no tendrán el mensaje que los ciudadanos están esperando escuchar para darles su apoyo…” y todo señala a que esto les sucedió a los opositores de Netanyahu, agrupados en la Unión Sionista (de centroizquierda), los candidatos laboristas Isaac Herzog —líder del Partido Laborista quien sirvió en las Fuerzas de Defensa del Estado de Israel (IDF) con el grado de Mayor en la Unidad 8200 de la Aman (inteligencia militar de las IDF)— y Tzipi Livni —líder del Partido Kadima quien sirvió en las IDF con el grado de teniente y más tarde se incorporó al Mossad (1980-1984) a los 22 años.

Un axioma político de campaña reza: “Si ustedes no pueden comunicarse con los votantes, no tendrán el mensaje que los ciudadanos están esperando escuchar para darles su apoyo…” y todo señala a que esto les sucedió a los opositores de Netanyahu, agrupados en la Unión Sionista (de centroizquierda), los candidatos laboristas Isaac Herzog —líder del Partido Laborista quien sirvió en las Fuerzas de Defensa del Estado de Israel (IDF) con el grado de Mayor en la Unidad 8200 de la Aman (inteligencia militar de las IDF)— y Tzipi Livni —líder del Partido Kadima quien sirvió en las IDF con el grado de teniente y más tarde se incorporó al Mossad (1980-1984) a los 22 años.

Otro axioma político de campaña reza: “Si ustedes no pueden comunicarse con los votantes, no tendrán el mensaje que los ciudadanos están esperando escuchar para darles su apoyo…” y todo señala a que esto les sucedió a los opositores de Netanyahu, agrupados en la Unión Sionista (de centroizquierda), los candidatos laboristas Isaac Herzog —líder del Partido Laborista quien sirvió en las Fuerzas de Defensa del Estado de Israel (IDF) con el grado de Mayor en la Unidad 8200 de la Aman (inteligencia militar de las IDF)— y Tzipi Livni —líder del Partido Kadima quien sirvió en las IDF con el grado de teniente y más tarde se incorporó al Mossad (1980-1984) a los 22 años. Ambos, basaron su plataforma política con mayor énfasis en los problemas socio-económicos que atraviesa Israel. Pero al parecer, fueron incapaces de “vender la fórmula de optimismo y seguridad” cuando en realidad el Estado de Israel no puede permitirse el lujo de ganar elecciones en función solamente de programas socioeconómicos a pesar de que sin duda los necesitan urgentemente —Israel está calificado como uno de los países de la OCDE que sufren más desigualdades con una clase media empobrecida con un costo de vida sin precedentes, viviendas inaccesibles y un índice de pobreza de un 21%— cuando a través de su historia han existido años de fracasos y rechazos por parte de los palestinos en negociaciones buscando la paz —propuestas hechas durante Gobiernos israelíes de izquierda bajo administración del Partido Laborista— oleadas de actos terroristas con bombas-suicidas, tres guerras contra Hamás y dos intifadas. Aun cuando es justo reconocer que durante las administraciones de derecha, encabezadas por el Partido Likud, han sido cuando se han realizado operaciones encubiertas, ataques quirúrgicos y con coches bombas cuyo meta ha sido la “neutralización física” de objetivos de “Alto Valor” de ·HAMAS y HEZBOLLAH” con la consiguiente contramedidas sobre “objetivos blandos” por parte de estos.

Con el ascenso al poder de Benjamín Netanyahu las tensiones entre los EE.UU. e Israel se incrementaran ya que los intereses de ambos países no son convergentes.

Con el ascenso al poder de Benjamín Netanyahu las tensiones entre los EE.UU. e Israel se incrementaran ya que los intereses de ambos países no son convergentes. Existe una gran probabilidad de que con su ascenso EE.UU. apoye ante la ONU la creación del Estado Palestino, los que dirán con toda razón: Gracias “Bibí”.

Con el ascenso al poder de Benjamín Netanyahu las tensiones entre los EE.UU. e Israel se incrementaran ya que los intereses de ambos países no son convergentes.

Israel continua, bajo la dirección del Partido Likud, un derrotero cada vez más hacia la derecha desentonando con los valores de la sociedad estadounidenses entre otras causales por el tratamiento dado a los palestinos, a sus propios ciudadanos árabes y las constantes críticas y provocaciones a la figura presidencial estadounidense— dañando incluso la posición internacional más o menos favorable que hasta ahora, existe hacia el Estado de Israel.

Por el momento el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC) —un poderoso lobby a favor del Estado de Israel mediante generosos fondos a las campañas a los candidatos a la gerencia política estadounidense, principalmente republicanos— ha podido ejercer una fuerte “presión e influencia política dentro de ambas Cámaras a favor del Estado Judío.

Parte de ese esfuerzo del AIPAC es el espaldarazo político que ofrecerá John Boehner, Republicano y Presidente de la Cámara de Representantes de los EE.UU. a Benjamín Netanyahu mediante su visita a Israel a fines de marzo, debe señalarse de el mismo Boehner previo a las elecciones en Israel invito a Netanyahu para que hablara ante el Congreso estadounidense, una ruptura protocolar, con el propósito de incrementar las tensiones entre la Casa Blanca y el Congreso controlado por los republicanos.

Pero muchos se preguntan ¿hasta qué grado podrán mantener el AIPAC esa presión e influencia política a favor de Israel si este continua con su curso político actual y en especial comó podria evitar que EE.UU. vote ante la  ONU por la creación del Estado Palestino?

Por lo que respecta al Sur de la Florida, EE.UU. el triunfo de Benjamín “Bibí” constituyo toda una fiesta para la derecha y ultra derecha cubanoamericana del llamado exilio histórico anticastrista aquí asentada y seguidores a ultranza del Partido Republicano y de los Bush. De forma similar respondieron los diferentes medios de comunicación social, plana, radial y televisiva, los que a la par de desmitificar y satanizar a Castro (Cuba) y Maduro (Venezuela) lo hacen en igual forma con Barack H. Obama, el Partido Demócrata y Hillary Clinton. Para todos ellos Benjamín “Bibí” Netanyahu   representa uno de sus iconos referenciales.

Exilio histórico que en su mayoría ignora o han olvidado que durante la primera administración de un Bush (George H. Bush), James Baker, secretario de Estado prohibió a Netanyahu, entonces un alto cargo en el Ministerio de Exteriores israelí, entrar en la sede del Departamento de Estado ya que los continuos ataques de Netanyahu a la política de EE UU le convirtieron en persona NON GRATA. E incluso que los EE.UU., en 1992, bajo esa misma administración, suspendería brevemente las garantías de los préstamos a Israel para indicarle su descontento con la continua construcción de asentamiento judíos en territorios Palestinos.

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