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Otro enigma sangriento en el Cercano Oriente

Por Ramón A. Mestre​

están muy disgustados por lo que interpretan como un acercamiento entre Washington y Teherán (supuestamente propiciado por las conversaciones nucleares y la guerra contra el EI). Por eso, los sauditas decidieron actuar en Yemen sin consultar a la Administración Obama
Los saudíes están muy disgustados por lo que interpretan como un acercamiento entre Washington y Teherán (supuestamente propiciado por las conversaciones nucleares y la guerra contra el EI). Por eso, los sauditas decidieron actuar en Yemen sin consultar a la Administración Obama

Winston Churchill definió a Rusia como “a riddle wrapped in a mystery inside an enigma” (Rusia es un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma). La definición de Churchill también describe el Cercano Oriente. Ahí tienen el desbarajuste yemenita, un campo de batalla más en la guerra santa entre chiitas y sunitas. Pero este desbarajuste particular alimenta el espectro de un enfrentamiento directo entre Arabia Saudita e Irán. ¿Cómo descifrar un enigma que tiene elementos de realpolitik y mahometanismo irracional?

Para empezar, en Yemen la fuerza aérea de Arabia Saudita bombardea los insurrectos chiitas hutíes respaldados por Irán, la potencia chiita de la región. Los sauditas son los mayores defensores del sunismo. A su vez, los hutíes pelean contra la banda terrorista sunita Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), un grupo catalogado por Estados Unidos como la filial más peligrosa de Al Qaeda.

Arabia Saudita movilizará 100 aviones de caza y 150.000 soldados para participar en la ofensiva militar contra los rebeldes hutíes en Yemen, .... Foto: Cazas bombarderos saudíes
Arabia Saudita movilizará 100 aviones de caza y 150.000 soldados para participar en la ofensiva militar contra los rebeldes hutíes en Yemen, …. Foto: Cazas bombarderos saudíes

Pero ocurre que los matones de este AQPA se enfrentan, al igual que los hutíes, al presidente depuesto Abd al-Rahman Rabbuh al-Mansur al-Hadi, un político respaldado por los sauditas. Al-Hadi ha huido a Riad, la capital de Arabia Saudita. Por último el aborrecible (y sunita) Estado Islámico también se ha metido en Yemen. Este engendro inspirado en el fundamentalismo wahhabista que promueve Arabia Saudita odia a los hutíes. Los ve como unos asquerosos herejes chiitas. Hace pocos días el EI realizó varios ataques suicidas en mezquitas hutíes.

Curiosamente, Arabia Saudita no le informó a su aliado estadounidense acerca de sus planes para atacar a Yemen, ni de la coalición que el reino estaba armando con los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein, Kuwait, Egipto, Jordania, Marruecos, Sudán y Pakistán. Una fraternidad sunita. En un comunicado conjunto la alianza da fe de una operación que ha bautizado “Tormenta de la Firmeza”. ¿La justificación? “Impedir que Irán siembre la violencia sectaria en la región y enfrentar a las milicias hutíes, Al Qaeda y el EI”. Sin precisar, claro, que Arabia Saudita lleva décadas sembrando la violencia sectaria en la región. Ni que los hutíes también se enfrentan a Al Qaeda y el EI.

Los estadounidenses salieron pitando de Yemen tras usar el país durante años como una base complaciente en la guerra contra el terrorismo. Los sauditas ya estaban encolerizados por el golpe hutíe contra su protegido, el presidente al-Hadi, y quedaron preocupados por las consecuencias de la veloz retirada de los Estados Unidos.
Los estadounidenses salieron pitando de Yemen tras usar el país durante años como una base complaciente en la guerra contra el terrorismo. Los sauditas ya estaban encolerizados por el golpe hutíe contra su protegido, el presidente al-Hadi, y quedaron preocupados por las consecuencias de la veloz retirada de los Estados Unidos.

Los estadounidenses salieron pitando de Yemen tras usar el país durante años como una base complaciente en la guerra contra el terrorismo. Los sauditas ya estaban encolerizados por el golpe hutíe contra su protegido, el presidente al-Hadi, y quedaron preocupados por las consecuencias de la veloz retirada de los Estados Unidos. Además están muy disgustados por lo que interpretan como un acercamiento entre Washington y Teherán (supuestamente propiciado por las conversaciones nucleares y la guerra contra el EI). Por eso, los sauditas decidieron actuar en Yemen sin consultar a la Administración Obama. Determinaron que, en esta primera fase de “Tormenta de la Firmeza”, tenían que moverse con urgencia a fin de neutralizar a los hutíes que todavía amenazan con capturar Adén, una ciudad que controla el estrecho de Bab al Mandeb en el Mar Rojo. A los sauditas y demás petroestados de la zona les preocupa, con razón, las consecuencias del cierre del estrecho. 3.8 millones de barriles de crudo pasan diariamente por el Bab al Mandeb. Los mercados comparten esas preocupaciones. Después que se dieron a conocer los bombardeos sauditas el precio del crudo subió un 5 por ciento.

Corren rumores de que Arabia Saudita y Egipto están preparando la invasión de Yemen. Sería la segunda fase de “Tormenta de la Firmeza”. La Administración Obama apoya los ataques de la coalición sunita con inteligencia suministrada por satélites y drones e Irán denuncia la operación como una “invasión” respaldada por Estados Unidos que “solamente fomentará la guerra civil o la desintegración del país”. Mientras tanto, aviones estadounidenses bombardean al EI en Irak y apoyan la ofensiva terrestre dirigida por el general iraní Qassem Suleimani, un temible enemigo de los sauditas que se ha convertido, de momento, en un aliado de los Estados Unidos. Otro acertijo envuelto en un misterio.

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