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Base Naval de Guantanamo: ANTECEDENTES PARA NUEVAS NEGOCIACIONES

Por Jorge Gómez Barata        –    Cortesía de radiomiami.com

En 1942 bajo el gobierno de Fulgencio Batista, que había sido electo en 1940, como parte del aporte cubano a la causa de los aliados en la II Guerra Mundial se concedieron a Estados Unidos facilidades para la construcción de bases aéreas en San Julián, provincia de Pinar del Río, a unos 200 kilómetros de La Habana y San Antonio de los Baños en las inmediaciones de la capital cubana.

En 1942 bajo el gobierno de Fulgencio Batista, que había sido electo en 1940, como parte del aporte cubano a la causa de los aliados en la II Guerra Mundial se concedieron a Estados Unidos facilidades para la construcción de bases aéreas en San Julián, provincia de Pinar del Río, a unos 200 kilómetros de La Habana y San Antonio de los Baños en las inmediaciones de la capital cubana.

Ramón Grau San Martín (1882-1969), presidente de la República de Cuba en dos ocasiones (1933 y 1948) se negó a jurar su cargo sobre la Constitución de 1901 porque contenía la Enmienda Platt, encabezó el único gobierno cubano no reconocido por Washington, asumió posiciones nacionalistas y rechazó la existencia de nuevas bases militares norteamericanas en Cuba.

En 1942 bajo el gobierno de Fulgencio Batista, que había sido electo en 1940, como parte del aporte cubano a la causa de los aliados en la II Guerra Mundial se concedieron a Estados Unidos facilidades para la construcción de bases aéreas en San Julián, provincia de Pinar del Río, a unos 200 kilómetros de La Habana y San Antonio de los Baños en las inmediaciones de la capital cubana.

Durante la guerra las instalaciones sirvieron de base a unidades aéreas norteamericanas y se utilizaron como escala de vuelos militares y para el entrenamiento de pilotos y tripulaciones, entre ellos uno de los escuadrones creados para el bombardeo atómico sobre Japón.

Al comentar un reciente artículo en el cual aludí aquel asunto, el destacado historiador y escritor cubano, Newton Briones Montoto, me hizo llegar una nota, que ahora, cuando se reclama una negociación sobre la base naval norteamericana de Guantánamo, constituye un aleccionador antecedente.

Se trata del fragmento de una entrevista realizada en 1995 por el historiador cubano José A. Tabares del Real a Segundo Curti Messina, ministro de gobernación en el gobierno de Ramón Grau San Martín y de Defensa en el de Carlos Prio.

Según, el exministro Curti, testigo de excepción de aquella época*:

“(…)El éxito mayor y de más trascendentales alcances de la política exterior de Grau fue el logro de la evacuación de las bases de aviación militar que los Estados Unidos habían instalado en San Julián y San Antonio de los Baños, en las provincias de Pinar del Río y de La Habana, respectivamente, y en el aeropuerto de Camagüey. Esas bases norteamericanas habían sido establecidas, con carácter provisional, durante la Segunda Guerra Mundial y mientras durase ese conflicto.

A fines de 1945, el gobierno de Washington propuso al de Cuba suscribir un convenio bilateral para convertir en permanente las bases de Camagüey, de San Julián y de San Antonio de los Baños, mediante el pago de una renta anual por ellas. El gobierno de los Estados Unidos, el propio Secretario de Estado, presionó y volvió a presionar... pero Grau no cedió y exigió la evacuación de  dichas bases y finalmente, los norteamericanos tuvieron que irse.

A fines de 1945, el gobierno de Washington propuso al de Cuba suscribir un convenio bilateral para convertir en permanente las bases de Camagüey, de San Julián y de San Antonio de los Baños, mediante el pago de una renta anual por ellas. El gobierno de los Estados Unidos, el propio Secretario de Estado, presionó y volvió a presionar… pero Grau no cedió y exigió la evacuación de dichas bases y finalmente, los norteamericanos tuvieron que irse.

A fines de 1945, el gobierno de Washington propuso al de Cuba suscribir un convenio bilateral para convertir en permanente, por tiempo indefinido, esas instalaciones, mediante el pago de una renta anual por ellas. El gobierno de los Estados Unidos, el propio Secretario de Estado, presionó duramente al Embajador de Cuba en Washington y el Embajador norteamericano hizo diversas promesas, amenazas veladas, pagó a periodistas radiales, se entrevistó en varias ocasiones con Grau, conmigo, con el Ministro de Estado y con varios dirigentes de nuestro gobierno.

Presionó y volvió a presionar… pero Grau no cedió y exigió la evacuación de las bases de Camagüey, de San Julián y de San Antonio de los Baños.

Grau se mantuvo firme, y eso no era sencillo. Finalmente, los norteamericanos tuvieron que irse; si no hubiese sido por Grau, hoy tendríamos en nuestro territorio no solo la Base de Guantánamo, sino cuatro bases, una en Guantánamo, una en Camagüey, una en San Julián y una en San Antonio de los Baños, a 10 km de La Habana.

Meses antes, Grau se había enterado de que el acueducto de la Base de Guantánamo, un acueducto que está en territorio cubano, estaba siendo custodiado por soldados norteamericanos. Grau exigió que los norteamericanos abandonaran ese acueducto y regresaran a la Base, pues estaban violando nuestra soberanía. Las discusiones fueron también difíciles, pero Grau no cedió. Tuvieron que retirarse y dejar la custodia del acueducto a los soldados cubanos.

Finalmente, aquel mismo año el gobierno de Estados Unidos devolvió oficialmente las bases a Cuba, gesto que entonces fue ponderado como expresión de la política de “Buena vecindad” que había  impulsado el fallecido presidente Franklin D. Roosevelt.

* José Antonio Tabares del Real. La política exterior del presidente Ramón Grau 1944-1948- Revista Bimestre Cubano, La Habana, Julio-Diciembre

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