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La política exterior de Alemania proiraní y antiisraelí

Alemania ha sido decididamente hostil a Israel en los últimos años. En mayo de 2016, Alemania aprobó una resolución de la ONU especialmente ignominiosa, copatrocinada por el grupo de países árabes y la delegación palestina, que señaló a Israel en la asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el único violador del mundo de la “salud mental, física y ambiental”. El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, ha adulado al régimen iraní y a otros enemigos de Israel. En la imagen: el ministro de Exteriores iraní se reúne con Steinmeier (ministro de Exteriores de Alemania en aquel entonces) en Teherán, el 3 de febrero de 2016. (Fuente: Tasnim/Wikimedia Commons).

Por Soeren Kern      —     Fuente:  Foreign Policy

Un alto diplomático alemán, nombrado para dirigir un sistema de trueque de la UE que permitiría a las empresas europeas esquivar las sanciones de EEUU a Irán, tras dar una entrevista en la que criticó la existencia de Israel y elogió el programa de misiles balísticos de Teherán.

El episodio —el último de una serie de sucesos que han puesto al descubierto las bases antiisraelíes de la política exterior de Alemania— es un bochornoso contratiempo para el Gobierno alemán y complicará sus esfuerzos por salvar el acuerdo nuclear con Irán.

Bernd Erbel, de 71 años, y exembajador alemán para Irak e Irán, dijo que no iba a asumir el liderazgo de Instex, un sistema de mecanismo de pago para facilitar los negocios europeos con Irán, después de que el periódico Bild publicara el contenido de una extensa entrevista que Erbel le dio a Ken Jebsen, un presentador de radio germano-iraní que ha sido descrito como “teórico de la conspiración” y “antisemita”.

En la entrevista de dos horas y media, Erbel dijo que Israel se fundó “a costa de otro pueblo” y afirmó que “los palestinos son las víctimas de nuestras víctimas”. Añadió que “si el Estado judío se hubiese fundado en Prusia, el problema palestino no habría existido”.

Erbel sostuvo que el Estado judío es “más que nunca un ente extranjero en la región”, y que por razones “psicológicas”, Israel es incapaz de la empatía.

En la entrevista, Erbel defendió a Irán y dijo que “la última vez que las tropas iraníes cruzaron la frontera a otro país con el propósito de la agresión” fue en el siglo XVIII, cuando Irán invadió la India. Bild señaló:

Esos soldados iraníes han estado en la guerra de Irak desde 2003, y desde 2011 en Siria, apoyando a las milicias huzis en el Yemen y Gaza, a Hamás, a la Yihad Islámica y a Harakat al Sabirín, la Guardia Revolucionaria iraní junto con Hezbolá en el sur de Siria con cohetes apuntando a Israel, y Erbel mantuvo en secreto todas estas acciones militares ofensivas de los soldados iraníes en el extranjero.

Erbel elogió los éxitos de Hezbolá, con el apoyo de Irán, en la guerra del Líbano de 2006:

Hubo un asombroso gran entusiasmo en varios países árabes porque por primera vez se estaba plantando cara a Israel. Eso fue algo muy atípico, pero de enorme importancia desde el punto de vista psicológico, ver que había fuerzas que estaban logrando oponerse a Israel. Eso fue algo que, por ejemplo, se celebró mucho en la mayoría de los círculos burgueses en Egipto. Así que fue una novedad.

Erbel también defendió el programa de misiles balísticos de Irán:

En 2015, había una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que prohibía a Irán probar misiles balísticos. Tras el acuerdo nuclear, se cambió esta resolución y sólo requería que Irán evitara dichas pruebas si los cohetes se podían equipar con ojivas nucleares. Esa petición se puede obedecer o no, depende de las condiciones del marco operativo, y las condiciones de Irán se han deteriorado considerablemente desde el término del acuerdo nuclear.

Tras el reportaje de Bild, un portavoz del Ministerio de Exteriores alemán dijo que Erbel no iba a asumir el liderazgo de Instex por “motivos personales”. El portavoz añadió que el Ministerio de Exteriores “no tenía constancia” de las entrevistas de Erbel y que sus opiniones eran de índole personal y no representan la postura del Gobierno.

Lo cierto es que Alemania ha sido decididamente hostil a Israel en los últimos años. En 2018, por ejemplo, Alemania aprobó 16 resoluciones de la ONU contra Israel, y se abstuvo en otras cuatro. En mayo de 2016, Alemania aprobó una resolución de la ONU especialmente ignominiosa, copatrocinada por el grupo de países árabes y la delegación palestina, que señaló a Israel en la asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el único violador del mundo de la “salud mental, física y ambiental”.

De hecho, buena parte del sistema de poder político de Alemania parece ser en esencia antiisraelí. En marzo de 2019, por ejemplo, el Bundestag de Alemania rechazó por una abrumadora mayoría una resolución del Partido Democrático Libre (FDP) para instar al gobierno de la canciller Angela Merkel a revertir su historial de votaciones contra Israel en Naciones Unidas. Con 408 votos a favor, 155 en contra y 65 abstenciones, el Bundestag rechazó la petición del FDP al Gobierno de que “se distanciara claramente de las iniciativas unilaterales, movidas principalmente por motivos políticos, y las alianzas contra Israel de los países miembros de la ONU y protegiera a Israel y los legítimos intereses de Israel de una condena unilateral”.

En junio de 2019, el Bundestag rechazó una resolución no vinculante para proscribir a Hezbolá, el satélite iraní. El proyecto de ley, patrocinado por el partido conservador Alternativa para Alemania (AfD), fue rechazado por todos los grandes partidos de Alemania. Beatrix von Storch, autora de la resolución y diputada de AfD, dijo:

Hezbolá es una organización terrorista. El Gobierno de Berlín afirma que se debe distinguir entre el brazo político, legítimo, de Hezbolá y un brazo terrorista. Esto no tiene sentido para nosotros, ni para los votantes.

El objetivo de Hezbolá es la destrucción de Israel y los judíos, y no deberíamos ofrecerles un refugio seguro para que se escondan en Alemania y financien su lucha armada en el Líbano contra Israel desde nuestro territorio.

El brazo “militar” de Hezbolá se declaró ilegal en Alemania en 2013, pero se permite que su brazo “político” recaude fondos en el país. Algunos países, entre ellos Israel, Gran Bretaña, Estados Unidos y varios países árabes suníes no ven distinciones entre los brazos militar y civil de Hezbolá y han acusado a la organización de desestabilizar Oriente Medio.

Se cree que Hezbolá cuenta con más de mil operativos en Alemania, según BfV, los servicios de inteligencia doméstica de Alemania. Sin embargo, Alemania no va a declarar el movimiento de Hezbolá como organización terrorista porque, según el funcionario del Ministerio de Exteriores Niels Annen, “nos centramos en el diálogo”.

En febrero de 2019, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, felicitó, “también en nombre de mis compatriotas” al régimen iraní en el 40º Aniversario de la Revolución islámica que tiene por objetivo la destrucción de Israel. Ese gesto, defendido por muchos del establishment alemán como una “costumbre diplomática”, provocó la indignación en parte de la opinión pública alemana.

Con el hashtag “No en mi nombre”, el investigador del islamismo Ahmad Mansur tuiteó:

¿No se negó el mismo Steinmeier a felicitar a Trump? ¿Por qué aplica una vara de medir distinta a Irán? Irán es el campeón mundial de la exportación del antisemitismo y participa activamente en el asesinato de judíos, de miles en Siria y de los homosexuales en su propio país.

Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, señaló:

Respecto al telegrama de felicitación del presidente alemán por el aniversario de la revolución iraní, la rutina diplomática parece haber suplantado el pensamiento crítico […] Si había alguna necesidad de felicitar por este aniversario, el presidente podría haber encontrado al menos alguna palabra de crítica hacia el régimen.

Steinmeier ya había adulado a los enemigos de Israel en otras ocasiones. En enero de 2006, cuando era ministro de Exteriores de Alemania, animó a la creación de un gobierno liderado por Hamás en Gaza. En julio de 2008, presidió un congreso en Berlín que pedía la destrucción de Israel.

En diciembre de 2016, Steinmeier apoyó una resolución de la ONU que pedía que Israel cesara “de forma inmediata y completa” todas las actividades de los asentamientos “en el territorio palestino ocupado, incluido Jerusalén Este”. La resolución establecía que la ONU no aceptaría “ningún cambio” sobre las líneas de alto el fuego del 4 de junio de 1967, “Jerusalén incluido”.

En mayo de 2017, en la primera visita de Steinmeier al Estado judío como presidente alemán, regañó públicamente al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y después depositó una corona en la tumba del difunto líder palestino Yaser Arafat, el archienemigo de Israel.

En septiembre de 2018, tras meses de esfuerzos, el embajador de EEUU para Alemania, Richard Grenell, logró presionar a Alemania para que impidiera a Irán retirar 300 millones de euros en efectivo de las cuentas bancarias alemanas para compensar el efecto de las sanciones estadounidenses. “Irán es el líder mundial del patrocinio del terrorismo”, dijo Grenell. “Debemos estar alerta”.

Entretanto, Alemania sigue proporcionando millones de euros anuales a organizaciones que promueven a BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) y campañas de “guerra jurídica”, el antisionismo, el antisemitismo y la violencia, según NGO Monitor.

La canciller Angela Merkel dijo en 2008 que la seguridad de Israel “no es negociable”, y el ministro de Exteriores, Heiko Maas, dijo en 2018 que se había metido en la política “por Auschwitz”. En la práctica, sin embargo, Alemania parece priorizar sistemáticamente sus relaciones con los enemigos de Israel.

El Instex (Instrumento para el Fomento de los Intercambios Comerciales) lo crearon el 31 de enero de 2019 Alemania, Francia y Reino Unido para salvaguardar el Plan de Acción Conjunto y Completo, conocido como el acuerdo nuclear con Irán, después de que Estados Unidos se retirara del acuerdo y reimpusiera las sanciones a Teherán. U.S. El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, criticando el acuerdo nuclear, señaló que “en muy pocos años, tendrían capacidad para fabricar armas nucleares”.

Instex, una iniciativa del ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, permitía el comercio europeo con Irán, a pesar de las sanciones estadounidenses. Facilitaba un comercio basado en el trueque con Irán en productos, por ejemplo, farmacéuticos y alimentarios, pero Teherán ha insistido varias veces en que el Instex debe incluir el comercio con petróleo para que el mecanismo tenga sentido económico.

Siete meses después de su creación, el Instex sigue no operativo, en parte porque Irán sigue sin cumplir con las normas legales internacionales para impedir el blanqueamiento de dinero y la financiación del terrorismo.

*Soeren Kern es miembro principal del Gatestone Institute, con sede en Nueva York.



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