¿Cómo interpretar el último complot terrorista de Al Qaeda en la Península Arábiga?

Por Javier Jordán.

En las cuestiones de terrorismo también se puede aplicar la perspectiva medio vacía o medio llena de la botella. Y, personalmente, en lo que se refiere a la capacidad actual del yihadismo para atentar en territorio europeo o norteamericano, me inclino por la visión menos pesimista.

En las cuestiones de terrorismo también se puede aplicar la perspectiva medio vacía o medio llena de la botella. Y, personalmente, en lo que se refiere a la capacidad actual del yihadismo para atentar en territorio europeo o norteamericano, me inclino por la visión menos pesimista...

En las cuestiones de terrorismo también se puede aplicar la perspectiva medio vacía o medio llena de la botella. Y, personalmente, en lo que se refiere a la capacidad actual del yihadismo para atentar en territorio europeo o norteamericano, me inclino por la visión menos pesimista.

Es verdad que todavía viven entre nosotros individuos que simpatizan con el salafismo yihadista (basta echar un vistazo al número de miembros de los foros web radicales); y que, aprovechando lo convulso de la situación en Libia, Siria, Mali y Nigeria, se están haciendo presentes grupos de ideología conspicua y comportamiento brutal, cuya existencia además de suponer un grave problema para los habitantes de la zona, también puede convertirse en el futuro en una amenaza contra la seguridad de los ciudadanos europeos.

Sin embargo, más allá de atentados relativamente simples, como los asesinatos cometidos por Mohamed Merah el pasado mes de marzo en Francia o por Arid Uka en Frankfurt en marzo de 2011, el diseño y ejecución de operaciones terroristas complejas, altamente letales y de gran impacto estratégico es algo que sólo las grandes organizaciones pueden plantearse con ciertas probabilidades de éxito. Y dichas organizaciones no se encuentran en sus mejores momentos.

Al Qaeda central lo consiguió en su día en Europa y Estados Unidos con los atentados del 11 de septiembre de 2001, los de Madrid en marzo de 2004 y Londres en julio 2005. Desde entonces todos sus planes han fracaso.

Más tarde Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) lo ha vuelto a intentar: en dos casos sin éxito contra objetivos aéreos (avión de pasajeros a punto de aterrizar en Detroit en diciembre de 2009 y dos aviones de carga en octubre de 2010), y en una ocasión con resultado de trece muertes al estar vinculada a través de Anwar Al Awlaki con el tiroteo de Fort Hood, protagonizado por Nidal Malik Hasan en noviembre de 2009.

En las últimas horas ha trascendido la desarticulación de un nuevo complot de Al Qaeda en la Península Arábiga contra un avión de pasajeros con destino Estados Unidos. ¿Cómo podemos interpretarlo?

A favor de la visión pesimista se encuentran los siguientes datos:

  Tras la muerte de Anwar al Awlaki (supuesto jefe de operaciones externas de AQPA) en septiembre pasado, la organización sigue obsesionada con atentar más allá de sus fronteras y ha conseguido preparar un nuevo complot que, de no haber sido interceptado, habría provocado la muerte de cientos de personas, habría tenido un impacto económico negativo en tiempos de recesión, y habría insuflado moral al movimiento yihadista, vengando con éxito la muerte de Bin Laden.

  Al parecer, el artefacto explosivo es una versión mejorada del que se iba a utilizar contra el vuelo de Detroit en 2009. Es muy difícil de detectar y, además, es posible que la organización haya fabricado, o pueda fabricar, otros con características similares.

Pero, en contra de la interpretación alarmista, tenemos estos otros hechos:

  El atentado fallido de Detroit no se consumó gracias a la fabricación defectuosa de los explosivos, la incompetencia del terrorista y la reacción acertada de los pasajeros. En este nuevo caso, el complot se ha desbaratado a tiempo, lo que supone un éxito a favor de la inteligencia norteamericana (y de la saudí) y un fracaso para la contrainteligencia de AQPA.

  El responsable de la operación terrorista, Fahd Mohammed Ahmed al-Quso, nuevo jefe de operaciones externas, fue abatido el domingo pasado en Yemen por el ataque de un drone norteamericano. Esto también demuestra que Estados Unidos dispone de inteligencia de calidad sobre AQPA, y plantea el interrogante de si la organización terrorista tendrá capacidad de volver a otro jefe de operaciones externas suficientemente cualificado.

  Y, una última cuestión, el atentado con motivo del aniversario de la muerte de Bin Laden (no está confirmado que ese fuera el motivo, pero es muy probable que en caso de tener éxito hubieran mencionado la coincidencia temporal) lo iba a cometer la filial yemení: otra prueba de que Al Qaeda central tiene graves problemas a la hora de planificar y ejecutar atentados ambiciosos más allá de Afganistán/Pakistán.

En definitiva, la botella se encuentra a la mitad: Al Qaeda y sus filiales continúan representando una amenaza pero su capacidad de proyección de fuerza también ha menguado. Si examinamos su trayectoria temporal, Al Qaeda no lleva camino de convertirse en el caballo ganador que idealizan sus seguidores.

 

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