CUBA: Manipulación mediática: invirtiendo el catalejo

“Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento”… Dr. Joseph Goebbels (Doctor en Filología), Ministro de Propaganda del Reich (Nazi) de 1933 a 1945, poseedor de una  extrema habilidad  para motivar (emocionalmente) a las masas y un gran maestro de la Desinformación  y de las Operaciones Psicológicas (OPSIS. Black). CA360ᶱ com

escrito por Ivette García González*

La manipulación de medios oficiales nacionales, internacionales y de internet, explica en parte la evolución de la crisis política cubana. Las tergiversaciones y noticias falsas evidenciaron los extremismos políticos, aunque los objetivos, recursos e impactos fueran diferentes.   

El gobierno de Cuba demostró otra vez que, aun cuando ha perdido en parte el monopolio de la información, sigue siendo el principal proveedor de la realmente masiva y puede imponerse en circunstancias específicas.

La suspensión de internet desde la tarde del domingo 11, perjudicó solo a los ciudadanos. La prensa oficial no estuvo donde la noticia, sino donde el gobierno. Los medios tradicionales y los digitales GranmaCubadebate, las corresponsalías cubanas de Telesur y Russia Today, proyectaron en exclusiva y sistemáticamente los mensajes gubernamentales.

El gobierno cubano mostró efectividad en alertar acerca de las falsas noticias foráneas. También lo hicieron algunos medios independientes, como El Toque, que publicó sugerencias para identificarlas y denunciarlas.

CA360: La desinformación se produce cuando se oculta información importante de manera consciente para presentar unos hechos de manera interesada. Se puede, por ejemplo, destacar una información por encima de otra o aportar datos sin contexto para despistar a los lectores. El Toque, blogs nos muestra un EJEMPLO de una Imagen de FAKE NEWS aparecida en las redes sociales.


(Imagen: El Toque)

Gobierno cubano y medios

Todo eso fue meritorio; sin embargo, los medios oficiales protagonizaron asimismo otras formas de manipulación política. El Partido/Estado cubano emplea y aporta a las estrategias definidas por el destacado intelectual Noam Chomsky.

No es solo lo que se dice y cómo se dice, sino también lo que se oculta. En los medios oficiales hubo omisiones, medias verdades y tergiversaciones a través del uso acostumbrado del lenguaje político. Este, según el catedrático Eugenio Bustos, «(…) no es inocente. Intenta siempre (…) mover al oyente en una dirección determinada, manipular nuestra conciencia».

Además de aplastar las protestas, tal recurso tuvo por objetivo adueñarse del espacio mediático al crear matrices de opinión dentro y fuera de la Isla. Se enfocó en: criminalizar la protesta con epítetos tradicionales y poniendo al vandalismo como norma; proteger la imagen gubernamental, que se arropa en palabras talismanes para Cuba y para la izquierda internacional; reducir las causas del estallido social al bloqueo y al origen externo del conflicto. A tenor con ello, se logró desviar la atención, neutralizar a indecisos, convocar a las mayorías y justificar una represión inédita en magnitud y formas.  

En un texto anterior advertí sobre el grado de toxicidad y extremismo político que tal fenómeno produce en la sociedad, cuyos efectos perduran cuando el país es más cerrado y controlado. Ciertos recursos que identifiqué entonces se constataron ahora: reducción del lenguaje a consignas; vocabulario de combate, focalización del «enemigo»; el «sesgo de etnogrupo» y las clasificaciones binarias; la descalificación del otro y el secretismo en la comunicación de asuntos públicos.

Noticias falsas y algunas verdades

Es un fenómeno en curso. Muchas cuestiones deben procesarse con sosiego y evidencias, sobre todo porque la prensa oficial es del gobierno y la independiente no es tolerada. No obstante, algunas cuestiones se pueden ir dilucidando:[1]

1.- Las manifestaciones cívicas y las del gobierno con sus bases de apoyo tuvieron naturaleza política. Se diferenciaron en organización, liderazgos, respaldos oficiales, consignas y comportamientos.

Las primeras fueron pacíficas, masivas, con diversidad socio-clasista y etaria  aunque con peso juvenil, y sus recursos fueron cuerpos, voces y celulares por prensa. Las segundas se fueron tornando agresivas desde la tarde del domingo. Fueron organizadas por el gobierno y respaldadas por fuerzas represivas, uniformadas o vestidas de civil. Portaron banderas, carteles y únicamente tuvieron prensa cuando no se ejercían actos de violencia hacia los manifestantes críticos al gobierno.

Contrario a lo que afirmaron las autoridades y medios oficiales, en varias de las primeras se cantó el himno nacional y algunas de sus consignas fueron: «No tenemos miedo», «Sí se puede», «El pueblo unido jamás será vencido», «Libertad», «No más mentiras», «Cuba es de todos», «Abajo la dictadura», «Patria y Vida» y «Viva Cuba libre». Las otras corearon las tradicionales: «Abajo el bloqueo», «Patria o muerte», «Yo soy Fidel», «Viva la Revolución», «Que se vayan», «La calle es de los revolucionarios» y «Yo estoy con Díaz Canel».  

2.- Los actos vandálicos, siempre presentes en tales circunstancias, se protagonizaron por personas y en sitios específicos. Fueron condenados por la mayoría y corresponde al Estado procesarlos judicialmente. También ameritan otros análisis. Convendría evaluar condicionantes que también tendrían un cariz político, pues se violentaron tiendas en divisas —vedadas para la mayoría— y se agredieron autos del PCC y la PNR.

3.- Las protestas cívicas críticas al gobierno no desplegaron banderas estadounidenses ni de Cubadecide, y tampoco llamaron a intervención extranjera como afirmaron el presidente, periodistas extranjeros y corresponsales cubanos para TelesurRussia Today y Cubadebate. Todo eso se afirmó sin evidencias reales, utilizando imágenes de actos delictivos y manifestaciones ocurridas en Miami.

Algunas consecuencias inmediatas

2.- Con la interrupción de internet desde la tarde del domingo se creó una gran confusión. Los ciudadanos y el mundo quedaron más expuestos a los radicalismos.

3.- Dicha situación arrastró a parte de la opinión pública internacional y movimientos de solidaridad con Cuba, cuyas fuentes habituales son medios oficiales cubanos y embajadas. Ello explica la rápida activación de esas organizaciones condenando el bloqueo y apoyando a Cuba desde la tradicional ecuación Revolución cubana-gobierno-pueblo vs imperialismo.

4.- Ambiente de temor en la ciudadanía y las familias, así como inseguridad de y sobre los detenidos. Ya se han conocido testimonios de maltratos y trato denigrante. Cuando se invoca la Convención contra la Tortura —de la cual Cuba es firmante—, se deben considerar las reconocidas internacionalmente como situaciones problemáticas[2] que pueden derivar en tortura: detenciones, demora policial y aislamiento, por ejemplo.

5.- Peligro que supone la transnacionalización del conflicto, como ha ocurrido en situaciones similares. Ya se ha visto la reproducción del extremismo político y la polarización frente al tema en otros países. Esto complejiza el procesamiento interno de la crisis; solo favorece la hostilidad del gobierno estadounidense y de un segmento radicalizado de la emigración en ese país que defiende una salida cruenta para Cuba.

Reflexionar y procesar la crisis

El necesario procesamiento de la crisis sugiere tomar nota de que: 

1.- La manifestación pacífica es un derecho establecido, no puede condicionarse ni criminalizarse. Por tanto, los detenidos antes y durante la protesta deberían estar libres sin condicionamientos. Como otros derechos constitucionales, deben regularse jurídicamente con urgencia.

2.- Todo debe ser investigado, esclarecido y reparado: actos delictivos, detenciones arbitrarias, abusos y otras expresiones de violencia institucional.

3.- Hubo declaraciones de organizaciones articuladas con el gobierno cubano: CTCUPECUNEAC; pero también otras de la sociedad civil independiente: masoneríaIglesia católica, ciudadanos e importantes figuras de la intelectualidad y la cultura insular.

4.- En lo internacional, junto a pronunciamientos de apoyo al gobierno por algunos homólogos, figuras y organizaciones solidarias; hubo importantes personalidades e instancias que han condenado la represión. Entre estos últimos, resaltan notables intelectuales de izquierda y organismos internacionales como Human Right WatchNaciones UnidasUnión Europea, y Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

5.- El discurso gubernamental se ha moderado. Eso es positivo, pero hasta ahora no se traduce en medidas acordes a las circunstancias y los derechos humanos violentados.

6.-.No existe un movimiento estructurado o un programa que haya volcado a la calle a miles de cubanos. Líderes opositores y disidentes conocidos estaban presos o en reclusión domiciliaria desde antes, muchos sin justificación. Urge resolver eso con el mismo lente. La historia muestra que la represión no ahoga la energía contestataria, sino que la multiplica.  

7.- Además de la económica y sanitaria, hay crisis de gobernabilidad, de confianza y de esperanza en amplios sectores populares. Sin la transparencia que debe tener la política informativa oficial, sin la restitución de daños y sin respeto a derechos cívicos y políticos, la crisis sistémica se multiplicará.  

Condeno la violencia, el bloqueo y todo lo que afecte la soberanía nacional, lo que no excluye defender la soberanía popular y criticar al gobierno cuando corresponda. Insisto en la necesidad del diálogo nacional inclusivo y ahora en la urgencia de visibilizar testimonios, recabar información de las autoridades y actuar en consecuencia. Eso permitirá esclarecer y juzgar lo ocurrido, evitar su repetición, sanar y articular consensos sobre la Cuba que queremos.

En cualquier caso, la transparencia de los medios oficiales, la regularización de medios independientes y el libre acceso a la información son vitales. Es hora de invertir de una vez el catalejo.

Para contactar a la autora: [email protected]

***

[1] En todos los casos me baso en las evidencias plasmadas en medios oficiales y alternativos. Excluyo las expresiones obscenas.

[2] Una muestra se puede encontrar en «Tortura y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes. Concepto, legislación, obligaciones del Estado y propuestas tendientes a erradicarla». Publicación de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH). Buenos Aires. Mayo de 2020.

AUTORA

Ivette García González,, La Habana, 1965. Doctora en Ciencias Históricas por la Universidad de La Habana (2006), Profesora Titular por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI) “Raúl Roa García” e Investigadora Titular del Instituto de Historia de Cuba. Actualmente docente e investigadora de la Casa de Altos Estudios Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana. Autora de varios libros. Fungió como diplomática en la Embajada de Cuba en Lisboa (2007-2011). Preside la Sección de Literatura Histórica y Social de la Asociación de Escritores de la UNEAC y es miembro de la Asociación Cubana de Naciones Unidas (ACNU), de la Unión de Historiadores de Cuba (UNHIC), la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y Caribeños (ADHILAC) y la Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP).

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